Espectacular insomnio
Es una hora intermedia. Es algo entre Primera, Segunda y Tercera llamada. No hay prisa, no hay rush, nada quema. Me gustaría decir que nada es preocupante pero ese no es el caso. La mente se halla liberada del yugo del a veces no tan poético día a día y es ahí cuando empieza lo interesante. Es un espectáculo. Uno comienza a ver sombras. Sombras que se juntan para formar historias. ¿Qué tipo de historias? Depende. Es el nivel moral en turno del director quien lo define. Y es que uno puede remontarse a relatos de valientes guerreros y finas concubinas como en un Teatro Chino o bien alucinar plantas carnívoras sanguinarias salidas de la Tiendita de Horror.
Continuación:
Pasado, presente y futuro coexisten y pareciera que son la misma cosa. El verdadero circo empieza cuando el ¿quién soy, dónde estoy, qué me dieron? inevitablemente hace su aparición. En la obscuridad empezamos a reborujar buscando entre nuestras pertenencias-reales o imaginarias- algo – bien puede ser todo o nada- . Y es que siempre estamos buscando que buscar pero pocas veces encontramos lo encontrado.
El director marca un merecido descanso. En el intermedio decenas, centenas, millares, decenas de millares, centenas de millares de ovejas comienzan a saltar entre las butacas. Armando un es-cán-da-lo. Es imposible retomar la obra. Con el lío de las ovejas ni siquiera nos damos cuenta que ya está amaneciendo. Temprano se hizo tarde.
23.03.09 06:12:48, 