Sábana blanca

por Daniela Gutiérrez García Correo electrónico

Historia 1
Estas ahí. Inmóvil. Imperturbable, Indescifrable. Afuera el mundo sigue rodando, rumbeando, cambiando.
Y es que todo pasó muy rápido. Tu vida se había vuelto un completo bed-n-rush. No sabías si habías vivido diez mil días o un día diez mil veces.  Tu ropa se tornó muy business casual y tu sonrisa inexistente. No te reconocías en el espejo. Trabajabas de sol a foco y al llegar a la casa te derretías en el sillón frente a la televisión. Una permanencia voluntariamente involuntaria.

Continuación:


El caso es que esa mañana saliste de la casa pensando en los pagos por hacer, las citas por tener, las calles por recorrer y  en que el servicio de cable pronto se iba a vencer.
Simplemente no te diste cuenta en el alto que debiste hacer. Ahora estas ahí, bajo esa sábana blanca,  inmóvil, imperturbable, indescifrable.  Temprano se hizo tarde.



Historia 2
No dejas de llorar. Mucho menos imaginar voltear en -esa- dirección. Y es que bajo la sábana blanca se encuentra el vestido que te llevaría al altar. O bien el resultado palpable de una larga espera de cinco años. Cinco años llenos de circo, maroma y teatro. Mucho teatro. Bajo la sábana blanca se encuentra el ajuar de seda cruda en color ivory, strapless con corte de corazón, Falda en línea A con detalles de 3 grandes flores para acentuar tu cintura que pensaste te acompañaría en el día más importante de tu vida. 
Hasta que sonó el teléfono, en medio del azul y buenas noches. Con ese chirrido de ultratumba, que retumba, te turba. Habías logrado desarrollar o tal vez afinar tu sexto sentido para identificar el sentido de las llamadas según el repiqueteo del timbre. Sabías que esa llamada no podría traer bien. Y así fue.
Entraste en pánico. Por un momento pensaste que te ibas a volver loca. Sudabas, pataleabas, berreabas. Había algo en ti que no podías controlar. Una  lucha contra lo que era y lo que querías que fuera. Realmente hubiera sido mucho más fácil ceder y enloquecer. Pero Diosito no está para cumplir caprichos –como bien decía tu tía- y la locura nunca llegó.  Tendrías que enfrentar sin anestesia  alguna todo lo que vendría: cancelaciones, explicaciones, divagaciones. Pero sobre todo y con certeza lo más difícil muchas replantaciones.

1 comentario

Comentario De: Alma Bárcenas [Visitante] · http://almabarcenas.blogspot.com/
Me encantoO Dani! Me fascinooooO!!!
04.12.09 @ 20:16

Dejar un comentario


Su dirección de correo no será mostrada en este sitio.

Su URL será mostrada.
(Los saltos de línea serán <br />)
(Nombre, correo y página web)
(Permitir a los usuarios contactarle a través de un formulario de mensajes (su correo no será mostrado.))