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Llévele, llévele...!
Esta linda semana en mis navegaciones diarias buscando algo de música –en específico esperaba encontrar algo de Patric Catani que me moviera la mañana- me tope con una noticia sobre un decidido chico de Florida que haciendo uso de todo su groupi$mo, como Zil le llamo después, pago $20,000 USD para obtener uno de los magníficos paquetes que Josh Freese -baterista de varios proyectos como NIN, Devo, The Vandals y “n”tcetera…- se encuentra ofreciendo con el objeto de promocionar su disco como solista.
Continuación:
Los paquetes van desde el disco en promoción junto con una amigable llamada por celular de él mismísimo Freese para aquellos bolsillos más desgarrados; hasta paquetes para los fans a los que el dinero les crece en el manzano de su patio. Estos últimos plantean situaciones como: paseos en el Lamborgini de Danny Carey, finalizar el día con una rebanada de lasagna que la mismísima esposa de Robin Finck te servirá o la composición de una canción que Mr. Freese hará para su nuevo amigo e$pecial.
La estrategia de marketing del señor Freese parece dar resultado: ventas que él mismo no esperaba y una gran propaganda a través de diversos medios que tal vez ningún experto en dichas cuestiones hubiera logrado sin un inflado presupuesto. Y lo mejor, gracias a la web, youtube, twitter podemos seguir a Freese y ver cómo sus compradores quedan satisfechos, y hasta leer en palabras del músico sus primeras experiencias en su divertido negocio. (Link)
Por otro lado, antes de este kapum, teníamos ya paquetes personalizados de algunas bandas: como la de NIN. Usualmente Trent nos ofrecía por un módico precio la edición especial de su nuevo disco más su firma estampada en el librito del arte visual. Woooow, miles de fans corrimos a comprarlo en segundos y Trent tuvo que firmar 2,500 paquetes. Ahora mr. Reznor se pone al día. Pero no de la manera tan divertida como la hace Freese, no. Lo hace a su modo. Con la finalidad de ayudar a Eric De La Cruz, quién necesita con urgencia un transplante de corazón, NIN se encuentra ofreciendo en su website promociones que van desde lo que quieras donar a la causa hasta el paquete deluxe -$1200usd- que incluye entrada al backstage de alguna de sus fechas, asistir al soundcheck, convivir con los famosos y todas esas monerías que los fans aman. (Link)
Aquí el asunto, si bien es demostrar el número de groupies que estén dispuestos a gastar memorables sumas de dinero por unas horas de convivencia con los famosos, también lo es reconocer los objetivos detrás de estas acciones. Freese, músico con renombre pero con un nuevo proyecto en solitario, recurrió a este tipo de estrategia con fines de promoción, diversión y crear los incentivos económicos para que el público compre el disco y se abstenga de descargar el disco de manera ilegal. Por su parte Trent Reznor &Cía. –ya que Tom Morello se acaba de unir según me informa el Twitter- lo hace para apoyar a una causa; tal vez no sea que el líder de NIN se convierta en la madre Teresa o en su defecto en Bono -lulz- pero al menos ayudar uno al año no hace daño.
En fin, a mi parecer tanto la puesta de moda de ofrecer exclusivos paquetes con el fin único de generar incentivos es el que amerita mayor reflexión; ya que el tema de la ayuda por parte de los artistas para los necesitados ya ha sido parodiado hasta en algunas caricaturas. De ahí que me pregunto: qué es lo que nos depara el futuro para la mercadotecnia musical, artística, etc? O esto más bien es un retroceso al estilo Elvis en donde el artista apuesta el todo por el todo? O qué tanto tiene que ver el uso de la Web para el éxito de esta estrategia? Es exclusivo solo para aquellos artistas que tienen un lugar en el estrellato?
Aunque en estos momentos no veo muy en claro el futuro de la industria hay que reconocer el éxito de Freese como mercadologo. Así que mientras vemos que sucede, espero que cuando me encuentre en una crisis Trent venga a rescatarme, o si me saco la lotería, entrare corriendo al sitio web de Josh Freese. LULZZZZ
5 comentarios
Pero ya hablando bien, creo que es necesario que los músicos también se pongan al tiro con la mercadotecnia.
Por ejemplo, yo recuerdo el disco D-Sides de gorilla que traía pins, parches y no sé que tanto mugrerito. A mi me pareció una buena idea, por que te da una razón por la cual comprar el disco y no bajarlo gratis de internet.
Claro que lo que importa es la múscia, pero si yo fuera un músico popular esperaría tener un buen grupo de mercadotecnia que hiciera que mis discos tuvieran un valor agregado al de sólo bajar la música.
Ojo, tampoco que sean mugres feas como las camisetas que ponen en los discos de jonas brothers y tokyo hotel.
Y la mera neta, yo sí pagaría buena lana por conocer a algunos de mis artistas favoritos.